Carta a un adolescente

Una mañana de domingo me encontré en el suplemento del diario Sur, XL Semanal, un artículo que se titulaba “Querido Yo”.

Al principio me chocaron las dos palabras, no entendía a qué hacía referencia. ¿Una carta dirigida a uno mismo?, seguí leyendo movida por la curiosidad y hablaba de tener la oportunidad de poder hablarle a ti mismo pero cuando eras adolescente, es decir, a ti mismo con 16 años.

Por un lado pensé, ¿Volver al pasado? ¿Recordar aquellas cosas que hice, las que dejé a medias o las que nunca llegaron a comenzar? En cualquier caso, sería remover y entrar en el pasado, el cual ya pasó. Más aún cuando hoy en día se oye tanto hablar del presente, del ahora, no vivir esclavos de nuestro pasado que tanto nos condiciona y nos impide vivir con plena conciencia nuestro presente.

Me daba un poco de “repelús”, pero movida por ese instinto curioso decidí entrar en el juego. Dejé fluir en mí ese niño interior que todos llevamos dentro y di alas a mis pensamientos. ¡Qué emocionante sería poder hacerlo realidad, dirigirme a mi yo adolescente!

Para empezar, tuve que abrir esa caja de recuerdos. Me pregunté: ¿Cómo pensaba? ¿Qué me preocupaba con esa edad? ¿Cómo me sentía? ¿Qué le diría a mi yo adolescente si me diesen la oportunidad?, no era fácil, pero dejé fluir mi mente, mi cuerpo  y mis emociones y fue así como encontré esta carta:

 

QUERIDO YO:

Te escribo desde la experiencia y sin querer desvelarte muchas cosas, para que tú misma puedas ir descubriéndolas a lo largo de la vida. Quiero regalarte algunas reflexiones que quizás te sirvan.

Tienes el tesoro de la juventud. Fuerza, ilusión, frescura, inocencia y fragilidad. Persiste en aquello en lo que tú creas, aunque haya malos momentos y personas que quieran hacerte creer lo contrario. Disfruta del camino sin pensar en la meta.

No te distraigas por el camino del conocimiento, disfrútalo y aprende. Ve recogiendo todo aquello valioso que te vayas encontrando, hazlo tuyo y sobretodo aprende a ver con los ojos del corazón, te dirá siempre lo que te conviene de verdad.

Conócete bien porque te abrirá las puertas de la aceptación y la creatividad.

Aprende a escuchar, a discernir lo importante de lo banal.

¿Qué te emociona? ¿Cuál es tu motor de vida? Ama la acción por la acción. Encontrarás tú sitio.

Sal ahí fuera, experimenta, equivócate, cáete y levántate, suelta y abandona tu zona de confort, solo te dará una falsa satisfacción. Recuerda que estamos aquí para estar en movimiento, realizar nuestro proyecto de vida. TU PROYECTO DE VIDA.

Por último, me gustaría decirte que no te engañes a ti misma, sé coherente en tus acciones y nunca te arrepientas de lo que en un momento determinado creíste que era lo correcto.

Podría decirte muchas cosas más pero tampoco quiero desvelarte lo que está por llegar, aun  así te he dejado pistas interesantes. Quiero que lo vayas descubriendo tú sola. Te proporciono algunas herramientas, para que puedas utilizarlas con la inteligencia del alma.

A modo de despedida, a pesar de los obstáculos y dificultades propias de la vida, nunca olvides creer en ti. Siembra la semilla de la aceptación, de la compasión y del amor y sus raíces serán tan fuertes y  profundas que nada ni nadie podrá dañarlas.

¡Gracias!

Querido Yo.

 

Esta idea surgió del británico Joseph Galliano, el cuál promueve una web y un libro donde más de 75 personalidades se han atrevido a escribirle a ese adolescente que en su día fueron. Entre ellos se encuentran: Hugh  Jackman, Albert Espinosa, Emma Thompson, José Manuel Calderon y muchos más.

 

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2 Comments

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    • Admin

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