Camino a lo desconocido

Las personas continuamente queremos cambiar aspectos de nuestra vida que de alguna manera nos están incomodando, es como  la sensación de tener una piedrecita en el zapato. A pesar de querer cambiar cosas de nuestro entorno, a personas que nos rodean, características personales, situaciones que se dieron en el pasado, nos cuesta la misma vida tomar decisiones, realizar cambios, aunque sean muy pequeños, estamos más seguros en nuestra área de confort. Pero, ¿Verdaderamente es cierto o el ser humano necesita salir a descubrir?Felizmente_camino_desconocido

Así fue como el destino puso en su camino un curso de desarrollo personal, sabía que ya nada sería igual que antes, algo iba a cambiar y sería imparable.

Necesitaba familiarizarse con palabras como, transformación, cambio, presencia y quería adentrarse en el mundo de la consciencia, encontrar su centro, su YO.

Empezó a caminar, y fue descubriendo el mundo de las emociones, de las  cuales descubrió que no eran ni buenas ni malas, simplemente había que dejarlas fluir y escuchar que información  querían transmitirle. Iba descubriendo que había muchas formas de ver las cosas, diferentes formas de interpretar,  fue consciente de que todo dependía del color con el que se miraba.

Su cabeza estaba como una lavadora en el programa de centrifugado, pero, ¡Que movimiento giratorio más agradable! , por fin empezaba a ver más allá de su círculo. Sus cinco sentidos estaban predispuestos a captar todo aquello que se movía a su alrededor. Sintió la tristeza, la rabia, el coraje, la alegría, la ternura y el miedo.

En el camino hizo muchos amigos, se encontró con el RESPETO, partiendo de sí mismo. Conoció el PERDÓN, como el camino de regreso a su Ser, a la paz interior y a la libertad. La RESPONSABILIDAD de ser el único que puede asumir su propia vida, las respuestas están en nosotros, en nuestro interior y el mundo no va a resolver algo que está en uno mismo. También conoció a la ACEPTACIÓN, ser honestos, cultivar una autoestima saludable que parte del compromiso que tenemos con nosotros mismos, querernos tal y como somos, con nuestros defectos y virtudes y no estar siempre sumergidos en el continuo boicot a nuestra persona, pues es agotador y no tiene nada que ver con nuestra esencia.

Construyó una rueda de la vida para seguir avanzando, dividida en áreas donde cada una representaba una parcela importante para él y ésta se llenó de colores; gris confusión, verde esperanza, pero sin lugar a dudas descubrió que la verdadera motivación es, descubrir el motor de su vida, fundamental para vivir  con plenitud.

De repente tropezó con un cártel de triple dirección, de esos que se encuentran en las películas, con forma de flecha y en cada uno ponía Pasado-Presente-Futuro. Se  preguntó, ¿Qué camino quiero tomar?

Si elegía la dirección del “pasado”, era seguir anclado en experiencias vividas como negativas, insatisfactorias y frustrantes, la verdad, no era muy halagüeño.

Si por el contrario, elegía el “futuro”, el cual estaba influenciado por el pasado, era poco esperanzador. Así que escogió el presente, el AQUÍ Y AHORA.

De repente descubrió que era lo único que verdaderamente existía y tenía, su presente; lo vió con claridad, pero sabía que tenía un largo camino para desaprender formas de vivir y comprender que hasta entonces en nada le había beneficiado.

En éste camino que comenzó, un día no muy lejano encontró: apertura mental, luz, tesoros en forma de palabras, gestos, miradas. Rió, lloró, abrazó, soñó, besó, miró y vió, todo ello desde  el Ser más auténtico que se encontraba dentro de sí.

En definitiva sintió la plenitud, la vida y el AMOR.

 

GRACIAS, QUERIDO YO.

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